Por: José Muñoz Barón

Ya han pasado 9 años y medio desde que se puso en marcha el Operador Económico Autorizado (En adelante OEA) en la Unión Europea. Lejos queda el primero de Enero de 2008 cuando esta figura dio sus primeros pasos inseguros, cuestionada y con futuro incierto; Sin embargo a fecha de hoy, hay autorizados más de 15.000 operadores en la Unión Europea, y de ellos más de 700 en España.

Después de todas las experiencias negativas y positivas, las críticas a las expectativas fallidas y las alabanzas a las bondades de la autorización, creo que ha llegado el momento de preguntarse ¿Tiene futuro el OEA?

Esta es una de las preguntas que más se repite en los mentideros de aduanas donde se discute sobre la figura. La cuestión se plantea sobre todo teniendo en cuenta los escasos beneficios que aporta en relación a los costos que supone su obtención y mantenimiento según la versión de algunos operadores. 

Intentaremos contestar la pregunta.

Uno de los aspectos que contribuye al cuestionamiento de la figura, es la dificultad del mantenimiento del estatus OEA. Desde mi experiencia como auditor, tengo que reconocer que es mucho más complicado el mantenimiento que su obtención. En las reauditorías se observa con claridad.

Las empresas suelen relajarse una vez obtenido el OEA y caer en el error de no mantener la tensión necesaria para que la empresa sea consciente de que la autorización no es una certificación cualquiera, sino más que eso, es una certificación que te da la condición de “socio de la Aduana en la represión del fraude aduanero” y esa condición la debe de cumplir todos y cada uno de los días.

Una práctica que puede ayudar a conservar el estatus, consistiría en que la empresa dentro de su procedimiento de control interno, (Uno de los más importantes junto con el de incidencias y socios comerciales), programase las revisiones de procedimientos a llevar a cabo mes a mes, (Julio 2017, Agosto 2017, etc.) y así mismo las actualizaciones y planificaciones previstas para esos meses con lo que cuando terminase ese mes levantara acta con el resultado de las comprobaciones, fallos encontrados y medidas adoptadas en todas y cada una de las tares previstas para el mes.

También ayudaría celebrar reuniones periódicas por parte de los responsables del mantenimiento de la autorización en la empresa, dejando constancia de las incidencias y acontecimientos más importantes acaecidos desde la última reunión. Los participantes deberían firmar el acta de la reunión dándose por enterados, y comunicando a la Aduana vía Tutor los hechos que considerasen relevantes.

Todo esto junto con la formación referida al OEA que debe recibir la empresa y en concreto sus empleados, no sea excepcional sino habitual, ahí reside el secreto del mantenimiento de la autorización.

Volviendo a la pregunta, la respuesta es clara, sí que tiene futuro. Echando un vistazo a la 3ª Conferencia OEA que se celebró en Cancún (México) a mediados del año pasado (La 4ª se celebrará en Uganda el año próximo) para estar completamente seguro de que la figura tendrá éxito en su implantación en todo el mundo y que a medio plazo la mercancía transitará por dos canales logísticos, uno seguro, que se llevará a cabo a través de operadores OEA, y otro no seguro, para el resto.

Todos los países con relevancia económica de los cinco continentes estuvieron representados y todos y cada uno de ellos defendía, con las especialidades propias de cada nación, la bondad de la figura y su predisposición para su implantación en un futuro próximo, así como su posterior desarrollo, que culminaría con el reconocimiento mutuo entre países, que es al fin y al cabo uno de los pilares más importante del OEA “su universalidad”.  Una figura como esta no puede circunscribirse a un solo país o grupo de países y eso mismo es lo que entendieron y concluyeron en los distintos foros y talleres que se celebraron dentro de la conferencia.

Una de las demandas más repetidas fue que la Aduana considerara fiables a los operadores que obtuvieran el estatus OEA, que la Aduana supiera discernir y señalar los operadores no confiables, que les aplicara las medidas oportunas, y que estas no se aplicaran a los OEA, ya que ello iba en contra del espíritu del OEA de socio fiable.

Es muy difícil llevar a cabo al 100% dicha exigencia. Es obligación de todos conseguir que se cumpla que un operador de confianza sea considerado realmente de confianza y merecedor de ella, no aplicándosele las medidas que se imponen a los no confiables. Seguro que se conseguirá con la ayuda de todas las partes intervinientes.

Sigamos hablando de futuro. Cada vez hay más países que ponen en marcha la figura y más reconocimientos mutuos.  A  fecha de hoy, los que han firmado aparecen en rojo o están en trámite en verde en la Unión Europea. En todo el mundo se suceden acuerdos de reconocimiento mutuo.

El último acuerdo firmado ha sido con la República Popular de China.

Como se puede observar tenemos firmados reconocimientos mutuos entre otros con Japón, China y USA, es decir tenemos reconocido el estatus con las tres economías más importantes del mundo. Esto es muy importante para el futuro de la figura. Con Canadá tras la firma del tratado de libre comercio CETA estará próxima la firma del reconocimiento mutuo el OEA.

Esto supondrá menos controles para estas mercancías, con el consiguiente ahorro de costes y el incremento de la rapidez, sin merma de seguridad, en los tránsitos de las mismas en su paso por la Aduana.

Pero todavía queda mucho camino por recorrer hacía el objetivo definitivo, que no es ni más ni menos que el reconocimiento mutuo entre los países más importantes del mundo, y que la mercancía fluya por canales seguros entre eslabones OEA que formen la cadena logística segura. El CAU, Código Aduanero de la Unión, así lo quiere y se desprende de su articulado. 

No podemos dejar que las ventajas decaigan ni que los costes para la obtención y mantenimiento sean desproporcionados, debemos mantener un equilibrio entre los dos conceptos, ahí el CAU y sus Reglamentos de desarrollo dan un verdadero empujón a las ventajas al incluirlas en su articulado a la espera de su aplicación efectiva en cada país, y ahí es donde los países deben darse prisa en su aplicación y visibilidad de forma que sean atractivas para los operadores y convenzan a los mismos de la bondad de obtener la autorización.

Todos los eslabones de la cadena logística deben apostar por ello, desde el fabricante del país exportador hasta el importador en el país de destino. Hasta ahora han sido los representantes aduaneros los que más lo han solicitado, junto con Courier y consignatarios.

Poco a poco los transportistas y empresas estibadoras están empezando a solicitarlo, sobre todo los primeros, porque les supone un plus para poder obtener contratos al tener la condición de OEA y los segundos como consecuencia de la entrada en vigor del Código Aduanero de la Unión.

Falta que el primer eslabón, los exportadores e importadores, lo soliciten ya que no han presentado las solicitudes que corresponderían a su importancia. Todavía no han percibido las ventajas que les puede suponer.

En el cuadro que figura a continuación podemos comprobar los porcentajes por sectores.

Se avecinan cambios muy relevantes en las Aduanas y sobre todo en la española. La implantación definitiva del CAU, con sus procedimientos simplificados asociados a la autorización del OEA, van a suponer un cambio muy importante en la estructura aduanera, que hará aumentar la rapidez en las importaciones y exportaciones y la importancia de los operadores OEA.

Por otra parte la implantación del despacho centralizado comunitario supondrá una ventaja considerable para los OEA ya que podrán despachar mercancía situada en cualquier aduana europea, por la Aduana que elijan como centralizadora.

¿Tiene futuro el OEA? Pues sí, estoy convencido de ello. Además de los cambios que hemos comentado, y todas las ventajas que están por llegar y de las que se beneficiarán casi en exclusiva los operadores OEA (Código Aduanero de la Unión), va a suponer importantes modificaciones tanto en la estructura de las Aduanas como de los operadores económicos, que deberán estar preparados para poderlas asumir ya que una tardía o inadecuada adaptación podría suponer la pérdida de tráficos importantes. El OEA es un primer paso para empezar la competición en primera línea, ya sea en seguridad, formación, ventajas, exigencias, confianza y sobre todo por la colaboración con la Aduana.

No podemos perder el tren del futuro; debemos adaptarnos y prepararnos, y para ello el OEA es una buena opción. La Aduana y los operadores, deben colaborar y ayudarse recíprocamente por medio de un dialogo fluido, sincero y franco ya que va a ser esta la única manera de poder alcanzar los objetivos necesarios para tener aduanas fluidas y seguras al mismo tiempo.

Estoy convencido de que juntos se conseguirá.

José Muñoz Barón (Has Click)

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